Rimas Grávidas de Gravideces.

    I
Grávido de ti,
de tu perfume,
de tus remolinos
y tus obsidianas.
Mis ojos murieron,
en un fulgor
de belleza.
Grávido de ti,
de tus marfiles,
de tu cabello
reflejado en lampos.
Mis ojos murieron,
en un trémolo
de nardo, 
color
y pureza.

   II
Estaba el cielo grávido de astros
de luces, de oscuros y cometas.
Estaban las incandescentes 
y delicadas estrellas graves,
aun llenas de mundos y planetas.

Y se presentaban al humano
ridículas, ínfimas, enanas.
Para no hacer temer su mirada
postrada al frente. De soledad..

Por encontrar vacío grávido
de hueco. Y mundos reducidos
a cabezas de alfiler. Que por no
asustar a los hombres y hacerles 
diminutos, esconden, -como 
nosotros nuestro silencio-, su 
infinito tamaño de infinita gravidez.

Oquedad y Delirio

Me desposeí de mis posesiones para sentirme libre. Tiré todo lo que tenía, para quedarme yo solo, con el mar por horizonte y las estrellas por techo. Hice míos los silencios y los trinos de las hojas, hice mías las golondrinas que grises adornaban el cielo. Hice mías las madrugadas con la niebla y la nieve anticipada.  Las ilusiones oreadas al alba me iluminaron. Grávidos mis ojos de ti, te hice a la medida de mis deseos. He hice el horizonte, a donde alcanzaban mis pensamientos, mío. Para entender que sin nada la inmensidad que yo sentía podía ser de vapor. Intangible, infinita, inexacta, mágica...

Me desposeía de todo lo que tenía para saber lo que llevaba conmigo. Y enajené al paisaje, con sus misterios, sus astros y sus colores. Lo dominé en mis pensamientos para dibujarlo en un mar de palabras, que acariciadas al viento se hicieron delirio y poesía.


Tendido en la Arena

Ya quiero descansar sobre
la luz tostada del mar.
Que me arulle su fugaz
dibujo de espuma en las olas.

Y las gaviotas graznidos
canten. Ya quiero volver
al haz azul y abisal.

Y que la arena dibuje
siempres, que el mar pueda borrar.
Y que la arena dibuje
palabras que en la rima duerman.

Dichas para percatarse
de que hay principio en la senda.
y un último sueño en la orilla
de mi zafiro, el mar.

Y un segundo se me antoja un mundo.

"Y solo pido no pedirte nada,
estar aquí junto a tu imagen  muerta.
ir aprendiendo que el dolor es solo
la llave santa de tu santa puerta." Gabriela Mistral.

Quise ser la paloma que
confundía el cielo con mar
de escarcha. El viento
desposeyendo tus cabellos
en banda. Quise ser lo
que nadie conjuró. Un deseo.
Una prohibición. Una mirada...

Quise dibujar rimas al árbol
verde y torcido, a sus ramas
infinitas de infiniteces perdidas.
Quise entender lo hetéreo de
tu boca y antojar tu sonrisa roja.
Quise querer aún sabiendo imposible.

Una luz diferencia nuestros pasos.
Separa nuestros caminos, pero.
Pero no olvides que tus ojos brillan
obsidiana sobre el sol de diciembre
y tornasoles me miran rezando poesía.
Y un segundo se me antoja un mundo.
Y un segundo se me hace un eterno
si el mirar tan profano y fugaz es el choque
de mis ojos rotos, con tus rotos ojos.


Un mensaje cifrado

Me enredas. En despropósitos que dichos suenan disacordes con tu mirada. Eres aliento de lavanda dibujado en el vapor de noviembre. ¿Sabes? Me confieso adicto a tu iris tornasolado, grávido de verdes y grises. Quiero un minuto entre tus sinuosas palabras. No esconderme de tu silencioso mirar tan profundo. No te desvanezcas. Sé que es un imposible, pero no me abandones aún, espera a que termine la canción que he concebido como ideal para ti y para mí. Espera a desaparecer cuando la luz del sol me despierte y me transporte al mundo en el que tú y yo nunca debimos habernos encontrado.

Quiero Bajarme Maldita Sea

Estoy agotado. Mi piernas se duermen en el frágil destello de lo que nadie pudo sentir. Tal vez sea un lugar bello para dormir, el tacto vacío de mi almohada. Algo me ha abatido. No sé lo que es, pero me cala. Estúpido mundo que sigue dando vueltas. ¿Y nadie lo parará para decirle que estoy cansado de rodar con él?

Quiero bajarme.
Abandono.
No ha sido un gran día.
Pero ha sido uno más.
Quiero bajarme.
Abandono.
Aunque el tren
esté cargado
de velocidad.
Abandono.

Despréndeme de lo que me rodea. Vacíame. Sí universo, te hablo a ti. Hazlo. Déjame en la más absoluta soledad, porque necesito enfrentarme a miedos. Aunque mis dedos bailen en vez de responder las señales de mi cerebro. ¡Vamos! ¡Destrúyeme! Esta vez no dolerá. Será algo plácido. Hazlo. Porque no quiero volver a fallar. No ha sido mi concierto. No ha sido El concierto, si quiera el concierto de los dos. Pero han brillado. Los demás lo han hecho. No quiero aplausos. La resina de mi arco estuvo seca. No quiero aplausos. Guárdate para mí el telón oscuro. Cúbreme con él. Martirízame un poco... Por favor. Necesito sentir dolor para ser consciente de mi felicidad, de la parálisis que se produce en la comisura de su boca cuando suena.

Me voy a lanzar al vacío.
Que la tierra me recoja,
que lo haga golpeándome
bien fuerte.
Que lo haga para que así,
pueda devolverme a la
realidad.
(Un abrazo de nieve y roca)

No me pidas que toque más fuerte para ti. No es mi día. No es mi concierto, ni El concierto. Mi resina está seca. La culpa fue del frío que deshizo su pegamento como lo hizo con el hechizo. No he sentido nada mas que abatimiento, terrible abatimiento. O tal vez fuese tuya... No me pidas que toque más fuerte para ti. !No lo vuelvas a hacer¡ Porque si lo haces, tal vez no haya pentagramas para escribir toda la música que te he conseguido esconder.

Mis huesos se revierten y se vuelven semirrígidos. Estoy calado de extrañas verdades, de grandes secretos. Estoy empapado de los sonidos que nunca pude decirte al oído.



"!Confesión general de su vida¡" La Regenta de Clarín

Piel de Camaleón

El viento abraza. Es frío. Más que la nieve que las nubes contienen allí en lo alto. La mayoría desconoce los secretos que hacen que al mundo y eso que el mundo está hecho de cerraduras sin llave. -Acaba con esto-.
(O empiézalo). Porque los días se terminan deshaciendo en la medida de mi soledad. Se deshielan con los abrazos que silenciados por las ramas el viento me depara.

Susurran. Son secretos. Tonterías que en voz alta te atacan. Te delatan. No eres uno de ellos. Pero te camuflas.Tienes piel de camaleón. Yo también la conozco. Pocos lo hacen. Menos de los que deberían.
Estás asustado. Te da miedo a la soledad a la que los ojos te exponen. Eres distinto.
Eres un resorte sin encaje. Disimulas, lo haces bien. Pero sabes que vivir así es duro. Eres un alma de otra era. La energía que recorren tus nervios es mejor.

El invierno te depara frío.
Igual que el mundo secretos
que tú, querrás saber.
Dudas,
siempre lo harás.
Te cuestionas la realidad.
Vas más allá de lo que la ciencia ve.
Buscas la esencia de las cosas.
Su fuerza sobrenatural.
Eres sensible.
Mientras te ocultas.
Te mimetizas.
Para evitar humillaciones.

Eres mejor que ellos. Piénsalo cuando la piel de camaleón te ahogue. Quítatela por unos instantes y di algo de lo que pienses. Aunque suene absurdo. Las absurdeces seguramente estén mejor que el mundo en el que vivimos. Piensa en la de mierda que nos rodea. No lo dudes, habla. Tal vez produzcas una revolución.

Y que tus actos siempre sean desde el pensamiento crítico. Así tendrás rigor.

El Peso de las Palabras

Respiré palabras que fueron siempre idénticas. Las respiré porque creía no poder formular las mías. Y con mi mutismo perdí el sentido a la existencia. Me quedé en las filas de atrás bien modoso, viendo como la vida pasaba, arrastraba, arrasaba... Y viendo aprendí que con ver no somos suficientes, que ni haciendo llegamos a ser nada. Pero respirar palabras es bien pesado y ver es demasiado aburrido cuando en tus manos está la capacidad de crear y de hacer. Me enfrenté al dogma, a lo preconcebido y vencí. Fui objeto de burlas y calumnias que me hubieran hundido, de no ser por las palabras de una persona que aún se vienen a mi memoria...

"Vas a ser grande, en tu interior reside una inteligencia que nada tiene que ver con la de los demás. Aprendiste a pensar solo, a crear solo... Te han intentado destruir, porque eres y serás objeto de envidias. Pero en el fondo aunque estés bien perdido Rodrigo sabes que estás destinado a hacer algo muy grande. Dios te hizo así. Tienes un don y si no estás seguro de ello, cierra los ojos y deja que tu mente se abra paso, te mostrará que en tu camino hay una luz que brilla con una fuerza sobrenatural. Ése, eres tú y el camino que te queda por andar."


Me levanté de la silla y me dispuse a dar lo mejor de mí. No con el fin de destacar. Sino con el de convertirme en lo que el Universo pudiese esperar de mí mismo. No quiero ser importante, sino hacer las cosas con la importancia que las manda, la evolución, que nos llama a mejorarnos.


La humanidad no está hecha para mantenerse silenciosa, evadida como el humo de las realidades que nos rodean. Estamos hechos para la burla, para la autoridad, como la única arma capaz de sortearla. Somos una herramienta a disposición del progreso. Nunca olvides eso.

Cuando el Mundo se Hace Sordo

Me perturbas. Lo haces sin quererlo. Pero lo consigues. Eso me cautiva aún más. Tus imposibles que abrazan al verso. Tus ojos de obsidiana, negros y verdes a la par... Tan fácil se encuentran con los míos como los rechazan. Me perturbas. Preocupas mis días. Los conviertes en quebrados interminables... (Me gusta tu voz en mi oído). Es de caramelo. Me gustan tus silencios con pintados en el tacto de tus manos al aire.

A veces pienso en adaptar tu cuerpo al mío. En hacerlo uno. Duele. Me sigue perturbando. La serie de resortes que no encajan y desencajados dibujan aristas extrañas en la redondez de tu sonrisa. Me gusta cuando entre tú y yo sólo queda ese halo de sonidos. Nada más. Entonces me miras y el mundo se hace sordo.

Después posas tus ojos en otros secretos y me perturbas. Y la realidad cae sobre mí con el peso del universo.


R.


Para una Niña Llorona

Hola. Quería decirte algo.Es más bien breve. Hablo por los que se quedaron sin voz. Por los que se están hundiendo. Han derramado lágrimas. Han sido víctimas de tu brutal canibalismo. Ahora, son partes desmembradas de ti.

Prometiste amarla. Quererla. Juraste versos en su pelo. Ideaste un mundo de música en el calor de su lecho. Quisiste alcanzar las olas en las que ella con gracia se elevaba. La creíste perfecta y nunca lo fue. Porque tenía fallos, como todas las chicas, lo único de perfecto que tenía era ser única para ti. Soportó tus egoísmos. La deformaste. Porque el amor deforma a las personas. Lo hacemos porque así, siendo un poco como el otro nos sentimos más seguros y más llenos. Se hizo a tus rizos pelirrojos. A tus curvas... Se hizo a ti mientras lo hacíais. Se fue destejiendo para dejar que la ocupases y la invadieses.

Ahora se siente literalmente vaciada. Le duelen los ojos de llorar. Sus lágrimas se han secado en el rumbo frío de los silencios que dejaste. La has maltratado. Has dejado su almohada fría. Su esencia yerta. Es una cáscara de nuez despedazada por tus bocados egoístas. Se ha desangrado en tu mesa de operaciones inexactas. 

La has golpeado. Cogido del cuello. Tu amor se ha convertido en un fugaz capricho. La has hecho objeto. Al cual dominar, maquinar, escupir... Les has cerrado la boca con antojos. Y sin quererlo la creíste perfecta.

Hola. Quería decirte algo más, antes de despedirme. Ella es excepcional. Caerá y le dolerá tanto el golpe que pensará que nunca más podrá volver a querer como te quiso. Pero se recompondrá. Hará sus maletas y se marchará lejos. Encontrará algo en ella y cambiará. Será mejor. Llenará ese vacío que la dejaste con nuevas experiencias que le resultaran vitales. Para cuando la recuerdes, será otra, una mejor de lo que te esperabas. Más perfecta de lo que jamás pudiste idear.

Para una llorona que no sabe la vida que le queda por ver.

Lo Que Nunca nos Dijeron

Es una sensación etérea la que se hace a mis sentidos. Necesito ahogarme. En aquellas profundidades en las que un día me hice tal y como soy. El mundo es un girar cíclico y pesado. En cambio sigo sin adivinar su trayectoria. Me hundo en la sustancia de la que tanto me costó salir. Presiento que se acerca un final. Intento llegar a él. Pero las piedras de mis bolsillos no pesan. Es más se hacen livianas al aire.

Una rauda eternidad.

<Cuando tocas fondo> eres totalmente consciente de ello. No antes, justamente cuando lo tocas. Entonces, es el preciso instante en el que te dices que vas a salir. Que lo harás solo, que no te mereces eso. Vales más.

Un diamante que sangra.

No te dejes consolar por todos ellos. Tú eres más grande. En tu sombra se marchitan. No te hagas amigo de ellos. Nunca te comprenderán. Es imposible que lo hagan. Serás objeto de envidias. Te achicarán tanto que no sabrás quién eres. Entonces, sumérgete en la sustancia etérea que te conecta con las profundidades abisales. Que te traslada al pasado. Cuando no poseías una identidad y llegaste al tope de un pozo que se sació con tu soledad. Averigua qué fue lo que te hizo realmente grande. No caigas en la tentación de abandonar. No va a ser fácil. Pero vas a ser el número uno de tu época. Eres importante. Destacas. No eres normal, siquiera especial. Eres la excepción. Recuerda, que los mediocres no entenderán tus pasos, los buenos trataran de imitarte y si tienes suerte encontrarás a alguien parecido a ti. Se abrirá un vínculo, muy poderoso. Te agarrará de la mano asustado y te dirá.
-No me sueltes.- Comenzaréis algo.

Un rumbo para dos genios.

Días Azules desde los Océanos

Están celestes los días. Celestes de frío.
Y las calles están celestes. Celestes de frío.
Celestes brillan las horas. Celestes y húmedas juguetean.

Con un cielo que no termina.
Un plácido dolor.
Un hueco que deja pregunta.
Un ribetear de un retal añil
que vuela atado a su traje.

La golondrina está sujeta al cielo
y parece marioneta.
La mosca está sujeta al cielo.
y parece fantoche.
Sobre el celeste.

¡Y qué pesar más celeste el que llevo!
Que afirma azuladas y terribles dudas
nacidas en tiempos más índigos.
Si la lluvia es lapislázuli desde la ventana.

Y en esos momentos me siento poco músico.
!Y qué celeste más azulón el que tengo!
Que duerme en el fondo del alma y
despierta. Recordando el pasado marino.

Llenar mis bolsillos de piedras.
Sueño.
Sumergirme en el océano y hundirme en sus
añiles abismos. Donde desde las profundidades
del mundo las cosas son bien celestes.



Están celestes los días. Celestes de frío.
Y las calles están celestes. Celestes de frío.
Y yo desde lo insondable
pienso:
que poco músico que soy
que poca música que tengo.

Despojarse de prendas

Desnúdate.
Hazlo frente al espejo de la verdad.
Mírate.
Dime si la vida fue justa contigo.
Llora.
Las lágrimas que nadie conoció.
Déjate llevar.
Porque no estás naufragando.
Descubres.
Que no hay pasado sin heridas.
Ahora,
Vive.
No lo hagas por nadie.
Conduce
tus caminos porque buscas respuestas.

Y a lo mejor con suerte, las encuentras.
Ahora,
desnúdate.
Mírate al espejo y dime.
¿Qué ves?

Divagando Metáforas

Revestido el cielo. Parda la tarde. Hartas de vino las nubes. Empañados los cristales. Lloradas las calles. Mecidas las palmeras...

Así brillan las avenidas de mi ciudad en noviembre. Es mundano. A no ser que desees pararte un minuto y contemplar a la velocidad a la que los colores se estrellan unos con otros formando autopistas. La calabaza verdea. Hace gris. No tanto como para llevar guantes y gorro. Pero lo suficiente para que mi piel se haga somnolienta. El caballo amarillo relincha cada cinco minutos en mi ventana. Le tocará en nada. Llegar, parar, relinchar, recoger pasajeros...  Después se irá. Como lo hacen las olas olvidadas en la línea de tiza.

Y os preguntaréis sobre mi hablar extraño. Pero las lanzas son más bellas cuando solo cobran significado al que entiende. Al que ve en el cielo calabaza. En el viento palabras. En las amplias carreteras silencio. En los desiertos soledad... Para el que ve con ojos de sauce.
-¿Y qué narices serán los ojos de sauce?
Son esos con aspecto de madera y cálidos. Que cuando lloran lo hacen de color verde y casi nunca es por tristeza sino de alegría, de pequeñas sorpresas que le llenan de emoción. Entonces las lágrimas saltan de las pestañas y parece que bailan como la lluvia sobre el azul de las calzadas.

El gris de diciembre se cuela por las ranuras que dejan las ventanas. Es un mes bien húmedo. Más bien le gusta dibujar con carboncillo sobre las aristas olvidadas de las farolas. Que iluminan cabezas perdidas en retales que necesitan ser urdidos.

La metáfora se usa metafóricamente. Es impropia, acabada, subjetiva... La metáfora asusta, porque no es dominable ni pautada. La metáfora es el silencio en el ulular callado del viento. Que objeta segundos que quieren ser apagados por el gris mestizo de diciembre.

Y las nubes, !que siguen hartas de vino¡

Si la Muerte te Dijera a Quién se Llevó

Sophie vio la verdad dibujada en los ojos del fantasma de su madre. Encontró perfectamente tejidas las arrugas causadas por su intenso lloriqueo después de las palizas. El semblante cargado de miedo. Temió por ella. Por poder seguir viéndola postrada, allí, en su habitación. Sophie empezó a palpar cada muelle de la cama de matrimonio fundido por las horas que su madre pasó allí haciendo el amor. Por las otras en las que era salvajemente golpeada. También notó muchísimos momentos de soledad. A Sophie le parecía el tiempo más doloroso, en el cuál su madre esperaba que su marido volviese del campo de concentración, sin saber que cuando lo hiciera se habría convertido en un animal furibundo que no se parecía ni a la sombra del inocente hombre que fue reclutado al eterno frío de Siberia.

Sophie vio cómo la creatividad de su madre renacía en aquel lecho. El miedo era su alarma, la que la incitaba a crear. -Es curioso-. Pensó. Su madre la observaba con cierta incredulidad. Era la mirada perdida que le dejaban los neurolépticos cuando comenzó a desarrollar su esquizofrenia.

Sophie empezó a sentirse incómoda. ¿Estaría loca? Su madre murió hace años. O tal vez eso no era suficiente y las fuerzas de la casa retenían los espíritus. A lo mejor estaba empezando a desarrollar el mal de su madre. A lo mejor eran alucinaciones pasajeras. No, ella sabía perfectamente que esa casa sobrepasó unos topes de dolor, que nunca se borrarían, aunque no hubieses conocido a los inquilinos, siempre se podría respirar sus olores, sus desgracias. Y si abrías los ojos, creyendo en posibles leyendas, hasta podías verlos.

-Pequeñina... El abuelo Boris... Ha muerto...
-Eso pasó hace tiempo mamá.
-No, cariño, me refiero que esta vez me he asegurado de que no vuelva a despertar.

Sophie aterrorizada bajó corriendo las escaleras, olía a almendras por toda la casa, a almendras y a sangre. El olor del arsénico. Intentó abrir la puerta de la calle para salir al porche pero estaba atrancada. No tardó en desmayarse. El veneno le inundó los pulmones. Recordó ver un frasco escondido en una caja de costura. Después todo se nubló.

(Mil Retratos para los Afanasiev)

La Silueta que Colectan los Años

Somos los imprudentes. Los que fallaron demasiado pronto. Somos los que quisieron entender muchas cosas. Somos la juventud nueva. La salvaje. Y si respiras siéntete afortunado, porque la mayoría de nosotros tiramos de pulmones que no funcionan.

No es un drama. Es mejor así. Sin historias que contar a todos. Con dolores que duelen de verdad. Coches que rompen calzadas. Y si sangras, considérate un vivo. Porque no todos lo hacemos siempre. Y si lloras, cree tener razones importantes, porque no todos podemos. Y si vives, hazlo consciente, que a veces nos podemos romper. Pero que casi siempre nos arreglarnos. Siéntete afortunado. De ser aunque sea una silueta. Una matriz que se puede rellenar.

Porque casi siempre nos arreglamos.
Pero cuidado, recuerda que "casi siempre" acepta excepciones.

Collecting pictures

R.

Defórmame ahora que no duele

Por favor, deforma mi verdad.
Hazla a tu medida.
Porque la mayoría de nuestros
pensamientos serán compartidos.
Mándame un mensaje perdido
en incorrectas correcciones.

Un día nos miraremos
en un espejo.
Y no nos reconoceremos.
Seremos horrendos vestigios
distorsionados por nosotros mismos.
Defórmame ahora que no duele.
Conviérteme un poco en ti
antes de que me arrepienta
por haberte querido.

Para que cuando me llames
tenga razones por las que contestar
y decir que no soy del todo
libre. Que nunca coleccioné más nombres.
Que eres mi atadura.

Sueño Americano

La boca de hierro exhala un vaho oscuro y mugriento. Uno que no cualquier persona es capaz de respirar. Solo los neoyorquinos que caminan rapaces por las avenidas cubiertas de neumáticos. Las aristas de los rascacielos escupen al cielo y lo ensucian. Es una imagen fea. El firmamento ocultado por tremebundas estructuras de metal. Los subsuelos respirando vapor mugriento. Los claxones esgrimiendo pequeños gritos y arañazos en el hierro de las farolas que chirrían con grima.

Los pájaros devoran el horizonte. Devoran los sueños. El genio duerme en la calle. Los ciegos caminan con maletines y corbata. Los que ven, viven más allá de las bocas con humo. La mayoría son de colores diferentes al blanco. Tal vez impropios para algunos. Las monedas que van a parar a los vasos de café no son suficientes para volverlos a llenar de café caliente. Menos para salir de las corrientes de humo negro.
Tampoco para darle dignidad a un color de piel, ni a un sexo... Ese dinero sirve para no morirse en las calles. Para hacerlo en las cuevas subterráneas y hartas de suciedad. Allí, su muerte, molesta menos.

Esto no cambiaría con una dictadura del proletariado, seguramente, repartir la miseria sería aún más hipócrita. No cambiaría haciendo sangrar a los que poseen más. Ni montando una sociedad sin clases por imposición. Funcionaría un movimiento desde el amor. En el cual todos trabajemos, nos ayudemos porque somos hermanos. Así el sol de Nueva York brillaría más.  Lo haría más naranja, más fuerte. Así las gaviotas no devorarían el horizonte y las bocas de hierro no vomitarían vaho mugriento. Pero las aristas del los rascacielos de Nueva York siguen haciendo sangrar el firmamento, con sus estrellas y el genio sigue en la calle, llenando un bote de monedas para poder morirse lejos de allí.

"La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas" Federico García Lorca

Para Cuando los Tulipanes se Desgasten

Me canso con facilidad. Son crisis cíclicas que previenen el desastre. Crisis de paulatino cansancio.
Me canso del mundo, de los colores, de la escritura, me canso de la sociedad, de los días, de las noches...
Es una forma que tengo de desposeer todo lo que me rodea. Así aprendo a saber lo poco que las personas somos. Una especie de defensa contra el ego. Para hacerme inmune a la sorpresa de perderlo todo. Es un entrenamiento que mantengo a menudo.

A veces hasta estas crisis cíclicas me cansan, son momentos críticos de mi vida. En los que necesito apoyo y ayuda. Porque si no puedo desaparecer y hundirme en una repentina desposesión. En esos extraños minutos de angustia, tan solo te pido una cosa. Es un favor íntimo y personal, lo sabes. No lo puede hacer cualquiera, solo las personas que me conocen de verdad pueden sacarme de ese pozo. Cuando llegue ese momento crítico. Préstame tu fuerza.


R.

Año 0

Son insensateces dichas en voz alta.
Que alarman a cualquier loco, menos a mí.
Son peligrosas armas que bien usadas
hieren al sistema, al mundo.

Confusas explicaciones irracionales de
las inmundicias que nos acontecen.
De la formación de esta Tierra desvirtuada,
mal elegida, mal hecha.

Tengo miedo de que mis oídos escuchen
demasiado. Que deseen contarle a otro
los secretos que se nos han guardado.
No hemos avanzado. Díselo a los poderosos

seguimos igual que hace siglos.
Seguimos en sus jaulas, siendo unas ratas
 enjauladas. El queso sus argucias.
Las rejas, el sistema.

Más allá del Verso Trece


  1. Me gustan esas conversaciones en las que despedazamos partes de nosotros.
  2. Sin quererlo desciframos enigmas que nos acercan a un deseo. Prohibido.
  3. Me gusta como se descoloran los minutos con tus palabras amargas.
  4. Tus frases cortas.
  5. Me gusta la curva silenciosa que se forma en ocasiones. Sin esperar un adiós.
  6. Me gusta tus ganas de despedazarme cada vez más. Tus infantiles ansias de conocer
  7. lo que ni yo conozco. Soy un océano de tormenta. Que cabalga libre entre las olas.
  8. Me gustan muchas cosas tuyas, otras las odio. Tu capacidad para evadirte de repente.
  9. De hacerte humo y consumirte tan rápido para que no llegue la nicotina a mis pulmones.
  10. Me gusta odiarte, practicar horas de canibalismo con tus palabras. Conocerte.
  11. Eres el paisaje desolador y vacío del infinito.
  12. Espero ser lo mismo para ti.
  13. Espero, que nunca pases a ser más que el verso trece.
  14. Un misterio.
R.

Como Imanes

Estáis tan malditamente predestinados a vivir una vida juntos que aunque no lo sepáis vuestro amor os puede. Creéis en una eterna amistad pero os merecéis un mundo el cual vivirlo unidos.

Porque lo que sentís es más fuerte que vuestro pensamiento y lleva tanta atracción esa energía que parece imposible romper.

El Viaje sin Retorno.

Gafas había hecho un viaje al corazón de África. Namibia. Quería estudiar las tribus, así podría hacer la tesis doctoral que tanto ansiaba. Pensaba que este viaje era meramente para su proyecto de antropología.  Nada más bajarse del avión vio que era algo más. Era un retorno a la cuna de la humanidad. Un éxodo a otro mundo, el de los espíritus y las voces que recorren los desiertos cobrizos del país.

Gafas no estaba preparado para respirar el aire de sus ancestros. Abrasador. Hecho de fuego y arena. Los colores ocres empezaron a invadirle la visión desde que tuvo posibilidad de asomarse por la ventanilla. Los tonos rojos, marrones, naranjas, violáceos saciaban su iris y lo acaramelaban. Nubes de polvo sobre los caminos. Nubes de sal sobre los mares. Nubes naranjas sobre el cielo. Nubes que calmaban los penetrantes rayos del sol. 

Bajó del avión y un torbellino de arena se le incrustó en la nariz.  Un grato silencio se hacía con la inmensidad. Había llegado. Pronto iría a Windhoek, la ciudad colonial, donde pasaría unos pocos días y esperaría por Trenza Rubia. Ella sería su guía, la chica que llevaba casi la mitad de su existencia entre los namibios... Gafas estaba anonadado con el paisaje. Le dolía la garganta de respirar y se quedó paralizado observando la quietud.
-Siñor, para bajar hay que estar preparado.- Le dijo Botones.
Le miró a los ojos leonados de traductor.
-Siñor, lo digo porque aunque usted no creerme a mí,  va a hacer un viaje y cuando vuelva a montar en este aeroplano habrá cambiado por completo, si es que al final desea volver.

El fulgor dorado del cielo reflejándose en el salitre de las colinas le cegó por completo. La blancura se entremezcló con lo que creyó ser visiones.


(Tambores en las Colinas)

Un Instancia al Agradecimiento

La música me hace crecer. Me eleva a lugares de los que no quiero bajar. Es mi verdadero pasaje a la libertad. Pago un alto precio por ella. Por su peculiar forma de vaciarme, cambiarme... Por la soledad que le regalo. Solo con un fin. Seguir aprendiendo a vivir, tal y como me enseña el mundo de los sonidos, solo a unos pocos. Solo a los que creen para poder escuchar.

Gracias a las personas de las que me rodeo y también aman la música. Gracias a los maestros y maestras que creyeron en mí. Gracias, por darme la oportunidad de vivir en un mundo paralelo al que nos acontece.

Los Viernes Me Hacen a la Medida de Mi Tristeza

Los viernes son días melancólicos. En los que las noches se alargan y se vuelven eternas. Son madrugadas de reflexión frente al ordenador. Las calzadas están tristes los viernes. También el teatro y los árboles que sostienen el peso del firmamento. Son días en los que decido introspeccionarme. Encuentro cosas clavadas en los ojos amarillos de las salamandras que habitan mi cabeza. Que recorren y deciden aleatoriamente una trayectoria. No he dejado de temer a los días en los que el sol no aparece. Tampoco al silencio. Que a veces duele y sangra y chilla y llora. Pero siempre lo hace dirigido por la bóveda celeste y silenciosa.

Los viernes me hacen a la medida de mi tristeza, de mis pesadillas. Me recuerdan que nunca quise ser así. Que esa personalidad compleja, obtusa, inconclusa, inacabada nunca me gustó del todo. Que no fue una elección libre. Fue un don. Que a veces convierte a mi alma de artista en una condena.

Pesa mucho la humanidad sobre mi espalda y aún soy joven. Pesan mucho mis secretos y mis particularidades que se quedan igual de vacíos que los pentagramas sin música. Igual de vacíos que mis viernes, hechos a la medida tristeza.

R.

Intimideces

A veces las cosas quedan ocultas.
Lo hacen en unos versos que sin sentido penden.
Dos luces y un camino.
Oscuro para los oídos que temen.

Porque no hay palabras grandes sin otras pequeñas.
Con significados obtusos que buscan una rauda confusión.
Una vulgar sinestesia que miente.
Porque a veces las cosas no hablan de conceptos.
A veces ocultan, secretos, confesiones íntimas.

Que dichas con rigor solo conseguirían
 atraparse en nuestra lengua.
Pero dichas así son luces amarillas
de cometas cruzando el firmamento.

Las Ranuras de las Cabinas Tienen Hambre de Palabras

Sophie discutió nada más una vez con Sergéi. Lo hicieron de un modo muy brusco. Se chillaron mucho, él le dijo cosas muy feas, ella deseó no haberle elegido. Lo hicieron por la casa, por la manera con la que ésta suscitaba a Sophie a adentrarse en mundos paranoicos y pasados, cargados de pesadillas. La casa a veces enervaba a Sergéi, le hacía enfermar según él. Le pidió que se mudarán. Ella dijo que si se iba de aquel lugar perdería su música, porque parte de su esencia estaba confinada en el papel roído de las paredes y en los resortes de ébano que adornaban las esquinas de los cuartos.

Ella tenía una gira concertada por Centroeuropa que empezaba al día siguiente. Pensó que no podría ir. No sin la vitalidad que Sergéi le había robado tras la ardua disputa. Además tenía un concierto en el que ella era la solista. El de Bartók. -Difícil- Pensaba siempre que lo veía. Por esa personalidad tornasolada que poseía el compositor en sus obras. Por esa belleza escondida en montones de sonidos disacordes. Esa mezcla de folklores gitanos, húngaros, alemanes que se entrelazaban en su sinfín de melodías desacompasadas.-Difícil-Volvió a pensar, más sin la aprobación de su marido.

Cuando llegó a Budapest estaba destrozada. Esa misma noche tocaba en la ópera o la herida que quedaba de ella. Budapest había sido derruida. Pero guardaba la belleza característica de esas personas que siempre son majestuosas. Budapest era una mujer cristalina y siseante que había sido recubierta de polvo. Fluía lenta y delicada como su río el Danubio. Entre palacetes ennegrecidos por la metralla y jardines con descarados arbustos despelusados, Sophie arañaba el otoño. O el viento gélido de Octubre le arañaba a ella. Era una sensación que según Sophie solo con la música se podría describir.  El palacio de Buda igual que la mayoría de los puentes que convertían las dos ciudades en una yacían en ruinas. -Aún así siempre será el gran palacio de Buda, presidiendo la colina.- Dijo en voz baja. Después temió de la policía secreta que recorría las calles en busca de bulos y ataques contra el Estado.

Paseó al lado de la rivera del Danubio. Empapándose de su trémula humedad. Algunas gárgolas asomaban de las fachadas neoclásicas. De otras asomaban ojos, que buscaban pan para llevarse a la boca. Era un contraste bello, que conseguía palpar la línea trazada entre el dolor y el arte. Ahí se detenía la ciudad de piedra. Por las amplias avenidas revoloteaban hojas naranjas en busca de un invierno. Sophie empezó a enamorarse, a quedarse cautiva. También empezó a odiar la ciudad, por su capacidad para dejarla exhausta, para vaciarla y renovarla por otra Sophie que en nada se parecía a ella, tal y como hacía Sergéi. Alcanzo la línea púrpura que mezcla el dolor con la belleza y se convierte en melodía. Cuando tocó en la ópera, no sonó el espíritu atormentado de la Sophie que vivía cautiva en los recuerdos de una casa animada. Si no otra totalmente distinta, una que la hubiera convertido en la viola más importante de Rusia, de Europa  tal vez del mundo. El director lloraba mientras dirigía la orquesta, lo hacía con los ojos enrojecidos y somnolientos, temerosos de descargar una tormenta de emociones.

Cuando acabó salió sin despedirse y sin encontrarse con altos cargos, lo hizo rápidamente. Huyó entre las aristas de mármol para refugiarse por los bulevares de Pest. Llegó a una cabina de teléfono desde la que marcó el número de su casa. Los rublos helados se le deshacían en la mano mientras intentaba acertar por la ranura.
-Sergéi, ¿eres tú?
-Sí...-Respondió con tono pensativo.
-Si no viviésemos en nuestra casa, lo haríamos aquí, a la orilla del Danubio.
-¿Qué tal el concierto?
La línea se cortó porque a Sophie se le apuraron unas lágrimas en la garganta.
-Mejor que nunca cariño, he brillado gracias a la magia de Budapest.
-P..
Sophie le interrumpió porque conocía sus palabras, las preguntas que por dentro le mecían y dormitaban.
-Si viviésemos a la orilla del Danubio sería la mejor, en cambio si viviéramos aquí, yo olvidaría mi pasado y dejaría de ser quien soy.
-¿Crees que es lo correcto?
Se hizo un silencio que ninguno quiso acortar.
-No, pero estoy condenada. Te quiero.

Cortó la línea sin esperar respuestas que dolían, que obligaban a renunciar la vida que Sergéi siempre quiso, por una condena, que estaba dispuesta a asumir, sin que nadie se lo hubiese dictado.Nadie más que ella, con sus ansias de acabar con los fantasmas que desmenuzaban su futuro.

Se perdió en las brumas de la ciudad de piedra que a veces lloraba o sangraba pero siempre, con ese halo decadente, bello y artístico que respiraban los sentidos de la tristísima Sophie.





(Mil Retratos Para los Afanasiev)

Teoría de la Relatividad.

¿De veras quieres cambiar tu vida? Hazlo, nada ni nadie te lo impide. Solo tú, con tu concepción preconcebida del mundo pone objeciones a tu futuro. Solo tú con tu idea equívoca de la realidad.


Vive la relatividad del momento. Crea. Argumenta. Medita. Busca el cambio, es la ÚNICA herramienta que de veras nos permite evolucionar.

Si Guardas Silencio

Hazle caso a la parte oculta, tortuosa y enferma de tu ser. La que te impulsa a buscar la soledad y la felicidad a la vez. Guíate por sus impulsos, por sus indeterminadas señales que solo se captan si saben que las buscas. Hazle caso a esa parte que reprimes para no parecer un completo loco, que nace en sueños surrealistas, en premoniciones, en pesadillas o en recuerdos.

Porque es el trozo de tu alma que no funciona por los deberes marcados de la sociedad. Lo hace por necesidad, por calmar su sed de preguntas existenciales. Escucha tu interior. Cuidado, habla bien bajito y no lo hace siempre, pero cuando lo hace no depara en los posibles prejuicios que pueden adoptar los demás, sino en ti y en tu felicidad.

Exhalado al Viento es Vaho de Noviembre.

Me equivoqué. Lo hice por error. Lo siento. Me arrepiento. Me equivoqué. Lo sé, pero recuerda, fue por error.

He escrito buscando ser leído. He hecho música queriendo ser escuchado. Lo he hecho sin siquiera quererme. Es un torbellino de sensaciones, que mordidas sangran palabras de llanto. Hoy me pido perdón a mí mismo. Por todo ese tiempo que he perdido en rechazarme de forma inconsciente, por esa vanal forma de buscar la aprobación de un tercero. Porque con los días pasados, te das cuenta que lo importante no es lo que quieran oír esos oídos ávidos de palabras bonitas, de encuentros amorosos, de experiencias corrientes e ideologías determinadas. Lo importante eres tú, tu filosofía, que denuncia el horror que corroe el mundo. 

Perdón Rodrigo, por no haberte aceptado realmente como tú eres. Incomprensible. Difícil. Fugaz. Impredecible. Perdón por haber adulterado en cierto modo tus melodías y tus letras. Por haber escrito lo que la sociedad quería y no lo que realmente tu alma sentía.

Gracias a las personas que echasteis de menos a la persona que me precedió, que un día decidió coger un bolígrafo y narrar su historia, sus sentidos, confundiéndolos con un sinfín de personajes.


Un Gin Tonic Bien Cargado, Por Favor.

Tercio era un hombre fracasado. En el trabajo, en la familia, en el dinero y ahora en el amor... Su matrimonio se había roto por una aventura que mantenía su mujer desde hacía más de cinco años. Se veía la mierda más mierdosa que había en el bar y bebía, para abastecer su barriga y enrojecer sus gordos y feos pómulos.

A su lado estaba Lissie. Historia triste. Niña rica y bien que había ido a parar a una relación enfermiza, con drogas, delitos y toda clase de porquerías por medio. Aunque estaba bien rota y parecía  mayor de lo que era todavía conservaba ese halo de princesa.

El alcohol les había hipnotizado, en ese estado en el que cualquier ser humano termina hablando solo, contando sus inmundicias, intentando ganar un grado de respeto entre todos los borrachos del local.

-Yo no soy un cualquiera, ¡soy Tercio Contador!, ¿quién es esa furcia para ponerme los cuernos? ¿acaso no me he partido la crisma trabajando para ella? Y no me ha querido... Era todo una maldita mentira, esto es una mierda.
Lissie le miraba desde la banqueta.
-¿Y tú qué miras? ¿te sorprende? Todas sois iguales, habláis de los hombres, de que el físico no importa... Pero, cómo os pierde una buena...
-Es usted un canalla.
La palabra "canalla" tenía algo de princesa, pensó. La hacía aún joven e inocente.
-Vosotros los hombres si que sois todos iguales... Creéis que por sentaros aquí y pegar cuatro gritos, la mujer que tenéis al lado se fijara en vuestra hombría... !Y no¡ Aunque esté deseando follarme, se va a quedar con las ganas, Tercio Contador. Así que no piense que le voy a acompañar al baño y me va a arrancar las bragas por contar sus penas y estar soltero y desesperado. ¡Eso nunca!
-!Ni lo estaba pensando¡ No voy a quitarle las bragas a ninguna guarra más, no caeré en ese error... Grato error sin duda, pero no, conmigo, mujeres de España, no volváis a contarme. ¿Acaso sabes tú lo que son quince años de matrimonio?
Lissie empieza a llorar desconsoladamente.
-Una vida señor Contador, una que me prometieron.
-Pues le digo señorita que hizo bien en no aceptar, porque después las promesas son una rotunda mierda.
-A lo mejor si hubiese aceptado no estaría aquí, sucia, borracha y llorando en una barra de un bar.
-Mejor aquí que haciendo la gilipollas en su casa con unos cuernos del tamaño de un alce.
-¿Hace cuánto no lo ha hecho?
-¡Hace siglos! Normal que mi mujer no tuviese ganas, ya venía servida de la casa del vecino... ¿Y tú?
-Hace demasiado también...
Se hizo un silencio ingrato.
-¿Cómo se llama?
-Tercio Contador, ya se lo dije...
-Lo sé, pero quiero empezar de nuevo.
-¿Qué propone?
-Que no tenemos nada que perder señor Contador.
-Pero soy mayor para una chiquita como tú.
-Fueron años que pasó al lado de una promesa rota, yo no le pienso prometer nada.
-Interesante...¿Y cómo se llama?
-Lissie. Sólo le pido una cosa, vayamos a su casa que estos baños están muy sucios.
Tenía algo de princesa, detrás de toda esa mala vida.
-Ah, y no me rompa las bragas.

Lo que Hice Mientras Llovía.

Cuando duele mucho me cuesta explicarlo.
Cuando sangra, escribir me es difícil.
Esa timidez tal vez aporte algo de encanto a mis palabras.
A lo mejor las destruye y ni me doy cuenta.

Es una inseguridad que nace desde hace tiempo.
En el patio del recreo, en discusiones absurdas
que acababan en insultos absurdos. En profesores.
Que me despreciaron. En horas que pasé solo.

Me cago en la puta. Basta ya de timideces.
La vida se portó mal conmigo cuando todavía
no sabía qué coño era. Ahora todavía quedan
heridas que no cierran. ¿Qué más da?

Seguro que es mejor así, abiertas, que recuerden
que esto nunca fue sencillo. Que vivir es de valientes,
sobrevivir de vencedores. Y que queden miedos.
Que te recuerden lo soluble que es la vida en café.

Que en ocasiones sin querer lo perdemos todo.
Que la calumnia se deshace en nuestros tejidos
y los enferman tanto como la bala.
Que ahora soy más y mejor.
Y no fue porque sí, más bien porque lo quise
así.

Aunque me duela.

Todos los dolores pueden ser sufragados si los ponemos en una historia o contamos una historia sobre ellos. 

Karen Blixen



Para una Vieja Amiga

"Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben  que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas."
Bertrand Russell.


Estas líneas se las dedico para la que recientemente se ha convertido en una vieja amiga. Aunque nos conocemos desde hace poco, nuestras vidas han sido parecidas. No lo supimos hasta que decidimos abrirnos, todo gracias a la música. Hoy ella, me ha dado fuerzas para seguir escribiendo, pero sigue sin creer en su potencial. 

Clara, cree en ti, en tu fuerza, no desperdicies ni un minuto pensando que vales menos. Eres grande, tanto que consigues dibujar una sonrisa en mi rostro en los peores momentos, tanto que sigues aquí, luchando, levantándote de las caídas. Nunca nadie dijo que la vida iba a ser fácil. Al menos el camino que has decidido emprender. El de la Verdad. El camino de búsqueda, en el que te preguntas cada uno de los días quién eres, qué es el mundo. Eres una persona especial, capaz de lograr abrirte un hueco en mi difícil intimidad. A tu lado me puedo sentir algo más seguro, siento que estoy al lado de otra persona que nunca tuvo hogar. Así no estoy tan a la interperie, tan perdido. 

Estas hecha de filosofía, demostrando cuál es el claro ejemplo de vida, soñando con la libertad, gritando su nombre. No te achantes con las personas que te quieren hacer bien pequeña. Eres infinitamente más grande. Eres la "yellow light" de la que hablan Of Monsters and Men. Un faro, que guía a las demás personas, a saber que del bache se sale, que al fin y al cabo nos levantamos solos, porque todos necesitamos respirar el aire oreado de Nebraska.

Despierta, el viaje ha terminado. Estamos lejos, muy lejos, en un lugar ideado por las almas libres, por los hijos del Indie. Siente como vibramos con el sonido, siente los colores tostados de Arizona. Ahora, abre los ojos y cree en ti, en tu capacidad para brillar como una estrella.

Presos Políticos.

Sophie era poca cosa cuando su padre la zurraba. Se sentía bien pequeña y en ocasiones soñaba con ser hombre. Una vez se cortó el pelo, pensando que así las deidades le otorgarían las suficientes fuerzas como para responderle en sus ataques. El padre estaba borracho, pero derrochaba energía. Empezó insultando a su madre Irina. Ella lloraba desconsoladamente. Le pedía que parase. Que esa noche no. Para ella ninguna noche era oportuna. Para él en todas era algo necesario.

Sophie no contaría los doce años, pero ya razonaba. Durante su prematura infancia creció sin su padre, porque misteriosamente fue llevado a un lugar del que no se podía hablar. De allí volvió sin dos dedos y con marcas horribles en su cuerpo. Sophie se asomó por las escaleras y bajó lentamente. Temía que la frecuencia de sus latidos la delataran. Temía, pero era más fuerte que todo aquello.

Con el pelo bien corto se acercó a su padre y le agarró por la mano pensando que esta vez si podría retenerlo. Su padre le propinó un golpe que la tumbó sobre la roída alfombra. Le sangraba la nariz, más la dignidad. Erik, su padre, comenzó a gritar muy fuerte y a blasfemar contra el régimen.
-Cállate que nos van a oír por los micrófonos.- Suplicaba Irina.
Pero la casa seguía inundándose de absurdas calumnias de borracho. Entonces Sophie ávida de respuestas e inocente dijo.
-Lo debiste pasar muy mal en el lugar en el que estuviste tantos años...
Se hizo el silencio. Este cortó el fugaz ataque de su padre. Erik quebró el llanto y esgrimió unas lágrimas sucias.
Los micrófonos que ansiaban de infamias contra la URSS lo oyeron todo. También los ojos delatores de las cortinas de en frente. Nadie dijo nada. Tampoco hablaron cuando Irina le abrazó y lloraron juntos, cuando el aroma de la lejía que corroía sus manos y el sudor alcoholizado de Erik se mezclaron destruyendo la esencia de la naftalina rancia que recorría la casa. No hablaron mientras en la oscuridad Sophie practicaba con su viola. Y mucho menos cuando Irina y Erik follaron como conejos.

(Mil Retratos Para los Afanasiev)

A alguien

Dile al sol.
Que nunca nadie lo hizo tan cálido.
Y que su luz es testigo
de mis grandezas y mis pequeñeces.

Que mis miedos se derritieron 
con sus veranos.
Y en su ausencia sentí el invierno.
Cuéntale que adoro su reflejo
en las fotos que ya pasaron.

Dile que la vida no nos hubiera hecho
si no hubiese días y noches.
Estaciones, minutos y meses.
Dile que gracias, por pender
encima de nuestras cabezas.

Por guiarme y ser mi estrella.


La Revolución del Hombre

La estupidez no es una tragedia, lo trágico es que la sociedad le rinda pleitesía. Vivimos en el sistema de los mutilados. Desde pequeños, con la educación pretenden coartar nuestra creatividad. ¿Por qué? muy sencillo, la creatividad de las personas es la característica que nos permite evolucionar. Sin ella, somos máquinas, productos, que trabajan para sociedades financieras, estados y poderosos.

¡Señores y señoras, ha llegado a éste mi blog la Revolución del hombre, la verdadera Revolución!
No propone levantamientos contra clases sociales, ni contra estados, propone un nuevo estilo de vida, regido por la filosofía, por las ideas propias y no las preconcebidas. Por el verdadero concepto de cultura, que no solo se cierne a transmitir conocimientos sino que también los crea. Porque solo desde el amor podemos pensar en un mundo diferente. Si somos energía, conectémonos, seguro que así somos más fuertes.

Apaga tu televisión, deja tu móvil, todo el material que te aísla de ti, que no te deja saber cómo puedes sentirte y aprende a vivir tú mismo, es difícil, pero es la única opción, si quieres ser consciente de que lo haces bien de que realmente sientes tú y no lo que unas máquinas quieren de ti.


"¿Qué son ochenta años de una vida de hombre al precio de la eternidad?"
Max Jacob.

No faltó un sentido

Estaba escrito.
Todo, absolutamente todo. No faltó una palabra, un sentido opuesto a la utopía que íbamos a vivir.

No hablo de amor, hablo de amistad. De la gratitud que me complace al pensar en las almas libres que se han cruzado en mi camino. Que han anhelado volar en un mundo donde las alas están prohibidas. He encontrado mil y una casas repartidas en todo el mundo. París, Denver, Madrid, Taranaki, Las Palmas, Guilford, Budapest, Dubrovnik. Una cantidad de pasajes que acontecen a una serie de catastróficas apariciones. De personas, monumentos, paisajes que exasperan mi tacto, adulteran mi vista, despiertan mis oídos, mi alma.

Soy más de lo que jamás hubiera esperado, yo tuve una casa en el mundo, una que amé con fuerza, que me hizo como persona. Tuve un horizonte al que mirar y en el que dibujar un pensamiento, sabiendo que era fruto de lo que creía. En el amor, en el maldito amor por las personas.


Estaba escrito.
Todo, absolutamente todo. No faltó una palabra, un sentido opuesto a la utopía que íbamos a vivir.

Un secreto

Es un secreto.
Guárdalo contigo siempre.
Es un poquito de mí.
De lo más profundo de mi interior.

Acaricia su textura y úsalo
para conocerme mejor.
Así me verás con otros ojos
cuando los días no me salgan
del todo bien.

Así podrás cuidar un poco
mi lado enfermo.
No quiero que lo conozca nadie más.
Me vales tú.

Así que no lo cuentes,
no lo uses como arma arrojadiza
cuando tengamos problemas.
Con él, en tus manos soy frágil,
como una tiza.

Y recuerda:
Que es un secreto.
Que te acompañará siempre.
Que es un poquito de mí.
Que con él siempre lograrás curarme
y que con él siempre podrás matar.

Campeones.

Te voy a decir una cosa, vas a parar de llorar y sentirte poco, vas a levantarte a mirarte y a saber bien quién eres. Vas a creer en los imposibles, en ti y vas a apostar todo lo que tienes. Vas a dibujarte una sonrisa en la cara y vas a salir a la calle con ella. Y cuando todos los demás se hayan cansado de hablar, cuando tus fantasmas del pasado hayan desaparecido vas a ver todo el camino que tú solito has recorrido.


La única cosa que se interpone entre un hombre y lo que quiere de la vida es a menudo simplemente la voluntad de intentarlo y la fe para creer que es posible. (Richard M. Devos)

Nuestra felicidad o miseria depende de nuestra disposición y no de nuestras circunstancias. (Martha Washington) 




Sé fuerte, capaz, determinado y dispuesto. Lucha por lo que quieres, así podrás sentirte orgulloso de tus actos.

Tienen Tanta Electricidad tus Manos

Tienen tanta electricidad tus manos
que podrían estremecer mis sentidos.
En cambio los atrae y los adormece.
Y respiro palabras que escritas lloran
secretos. Besan y recuerdan.

Que la primera vez me quedé
sin aliento, observándote a ti,
en medio de una calle de dos vías.
Donde el fin del mundo acababa
y tan solo quedaban tus largas piernas.

Nos Ganó la Felicidad y sus Ganas de Vivir en Nosotros

Intentamos perder, estar tristes, intentamos pelearnos y olvidarnos. Era todo inconsciente, tal vez por miedo al estado en el que vivimos, por miedo a caer desde un lugar más alto. Pero fue imposible, porque cada minuto merecía una sonrisa, un guiño, una mirada... Todo se empapó de magia. !Hasta mis zapatos¡ Estábamos asustados, a lo mejor no saldría bien. No sería la primera vez, tampoco la última... ¿o sí? Podría ser para siempre. Como las películas y las novelas. Decidimos apostar por ese espíritu que habíamos respirado y que hacía luz en las sombras. Decidimos quedarnos vencidos, sin rechistar, sin elección.

Hubiéramos preferido que todo fuese normal y que no existiesen estas conexiones sublimes, pero nos ganó la felicidad y sus ganas de vivir en nosotros.

La Semilla que Esconde

Sophie nunca se adaptó del todo al mundo en el que vivía. Sinceramente, no pensaba que pudiese lograr hacerlo jamás. Tampoco Sergéi entendía las complejidades que le rodeaban y le asían y le asfixiaban con sus tremebundas garras. Ninguno de los dos se sintió del todo real frente a los sucesos del mundo diario.

A veces hablaban de política en la cena, eran pocas palabras y todas acababan en lo mismo. 
-Las ideologías matan no creo en ellas...
+Sergéi, creo que la gente muere por el poder que pueden otorgar el mundo de las ideas, por eso me gusta el de la música, porque el único poder que existe en ella es el de otorgar al sonido belleza y sentir con él.
-Mientras, las ideologías acaban con las personas y el hambre y las enfermedades y las injusticias... Y yo no creo vivir en ese mismo mundo.

Las puertas del caserón señorial escondían sus secretos y fantasmas, los resguardaban del mundo cruel al que la sociedad estaba sumida. A veces estos también en un remolino indeterminado de ansias de poder sacaban sus desgracias a flote, las rememoraba y las repetía en la mente de la perturbada Sophie... Demostrando que del mal, no se libra nadie.


(Mil Retratos para los Afanasiev)

confusing smoke

Tal vez hubiese preferido que fuese así, que no se convirtiese en una mera confusión.
Porque cuando las cosas son claras, yo discierno rápido y puedo ser una grave amenaza.
No me vencen las decepciones, me vencen los velos que a veces consiguen taparlas.

Indie.

Estoy sobre una montaña contemplando el mundo. Viajo solo. La música Indie me hace libre. Despierta mi instinto. Se desvincula de mi cuerpo y danza sobre el cielo. Desde la cima se puede ver la gran carretera. La hemos recorrido en moto o a caballo, pero lo hemos hecho nosotros,  los hijos del viento...

Respiro el olor del campo oreado en la piedra. Respiro. Mis cicatrices se cierran. La distancia que mantengo con la realidad ecuánime es desmesurada. Puedo ser onda en el cielo. Mi cuerpo baila con el ritmo abstracto de esta música tribal. La montaña de sonido sobre la que estoy vibra, yo con ella. Sentimos la energía recorrer nuestros brazos. La de miles de personas que estuvieron aquí arriba, creyendo vivir distantes al momento. Creo en la magia, en el mundo paralelo que acontece los fugaces minutos de notas inconclusas. Creo en el poder de sus palabras, en el camino hecho a base de voces silenciosas, que escuchan la calma y la rezan, componiendo para ella, la música de los sentidos.



Indie.

Copla

Le dijiste que te cantase, las palabras más bonitas
jamás escuchadas resbalando por tu oído.
Le rozaste el pelo y olía a violetas,
le acariciaste el rostro y y estaba húmedo
y errante. Buscaba una mano que acariciara
como la tuya. No otra. No alguna. La tuya.

Y se recreó con tu sonrisa que oscura
se ocultaba con las sombras de la noche.
Aún las estrellas le iluminaban los ojos verdes
enredados en su hiedra joven. Y aún las palabras
eran tímidas, pero bellas. Le diste una vuelta sobre
sus tobillos y creyó que volaba. Y cuando rozó el cielo
cerró los ojos, se acercó a tu semblante
y tú tímido y temiendo el silencio le susurraste
al oído, (viendo a tu alrededor la luz del Rocío).

-Cántame-, le dijiste cántame.



Estoy Aquí

Mírale al mundo a la cara, clava tus ojos en sus pómulos, dile que eres bien duro, que no te rompes tan fácil ni te achantas tan rápido. Grítale que de aquí no te mueves. Déjale bien claro donde se quedaron tus miedos, hazte guardar respeto. Dile lo pequeñas que resultan sus infamias, sus calumnias, sus ataques... Díselo mirándole a la cara. Después acércate a su oído y susúrrale que no has nacido para rendirte, que vivir no es una opción, es la opción.


Ecuación con Demasiadas Letras.

Encontré la fórmula con la que hacerme. La leí; no entendí ni una palabra. Pero estaba hecha, ideada por otro. Entonces pensé ¿qué querría esa persona, ese Dios, ese Nirvana, que fuese? Comencé a elegir caminos. Unos que de algún modo ya estaban del todo programados. Me gustaría tener alas, pero no sé de pájaros. En cambio, tengo mi fórmula y tampoco sé de palabras.

Estoy tan malditamente incompleto, inseguro. 
Que no distingo la luz de las sombras.

Cartas de Sophie (I)

Te hice a mi medida.
A la medida de mi felicidad y de mis silencios...
Te recreé una y otra vez.
Te quise... Te quiero.
A tu lado fui menos yo.
Fui lo que tú quisiste.
En parte.

Porque yo fui la que decidí,
cómo quería hacerme a ti. 
A tus brazos, a tu sonrisa...
yo decidí cómo abandonarme a mi suerte.
Cómo coger esos trozitos de mí y esconderlos
para que no los vieras.

En cambio,
yo te hice a mi medida,
a la medida de mi tristeza 
a la de mi música...
Pero entiende
que lo hice por amor.
Aunque yo le pertenezca a la soledad.
Lo hice por un arrebato infame de amor.
Adiós.

(Mil Retratos para los Afanasiev)
Primera carta de suicidio de Shopie.

Alianzas y Hostilidades

Somos tan complicados nosotros... Tan llenos de misteriosas contraseñas ocultas por secretos, de idiosincracias desprovistas de historias o de historias desprovistas de rigor...

 Estamos hechos a la medida de nuestros miedos. Tantas son las diferencias que nos marcan, las que nos unen, las que nos vuelven a separar...  Tantos son los innatos sentidos que se nos despiertan con cualquier sensación o los complejos que nacen de cualquier actos.

!Tantas cosas somos, tantas dejamos de ser¡ Que no podríamos ser objeto de ningún estudio. Nuestra indomabilidad es inestable, confusa, agotadora. No tiene un rumbo fijo, ni una senda sin otras en las que tentarse, por las que divagar. !Ah, que difíciles son los resortes de nuestro cerebro¡


Siempre se puede mirar hacia atrás.


Siempre se puede seguir caminando.



Pequeño Pasaje.

Aún Sergéi recuerda cuando conoció a Sophie. Llovía y era tarde. Sus paraguas chocaron al cruzarse. Sus corazones se atravesaron. Se miraron. Se pidieron perdón. Ella iba con su viola. Él con su diccionario médico. Eran muy jóvenes. Pero parecía que podía esperar una eternidad a que ocurriese aquello. No tenían dinero.Ambos estaban estudiando. Él la invitó a tomar un café. Ella dijo que prefería el té. Se sentaron en silencio y se miraron largo rato a los ojos. Sophie le miraba atónita.

-Yo ya te conozco de hace tiempo... Bueno en realidad son mis sueños los que te conocen ellos me mostraron tu camino hace tiempo.

Cuando se levantaron Sergéi se quedó sin aliento, también sin rublos en la cartera.


(Mil Retratos para la Familia Afanasiev)

La Sin Rostro.

Sergei solo se había acostado con su mujer. Era un hombre bueno. Un gran médico. Un buen poeta aficionado. De esos que eran capaces de asesinar al verso con cuatro palabrotas y después dedicarle la más conmovedora de las elegías. También temía a la casa, no tanto como a su mujer.

El hechizo que Sophie provocaba en él era indescriptible. Acababa cautivado por la energía que desprendía. Ella parecía delicada, pero era una persona peligrosa. Inteligente, cuidadosa y mentalmente desequilibrada. Lo que le gustaba a Sergei es que ella sabía controlar su desequilibrio, lo conocía y lo aceptaba. Lo que no sabía es que oyese voces, que provenían de generaciones pasadas.

Creía que tenía todo bajo control, que lo había podido ver todo. Que su mujer era la misma cuando hacían el amor, cuando tocaba un solo o cuando recorría plácida los largos pasillos verde botella. Pero desconocía lo más peligroso. Sophie mentía y lo hacía tan bien que ni él lo sabía.

Cuando versaba poemas para ella ignoraba que fuesen para uno de sus infinitos retratos, ignoraba que esas fuerzas del pasado la desdibujaran en otra, tal vez en una perturbada, o tal vez en una especial.


(Mil Retratos para la Familia Afanasiev)